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La iniciación musulmana (al-taṣawwūf al-'islāmī).
El exoterismo y el esoterismo ( al-ẓāhir wa-l-bāṭin).
En occidente se ha forjado la palabra ‘sufismo’1 para designar especialmente el aspecto esotérico o iniciático de la tradición musulmana.
Desde el punto de vista del conjunto de enseñanzas que se imparten en la tradición musulmana y que proceden directamente de la revelación [al-waḥy] se distinguen de forma neta dos aspectos, que son complementarios.
El primero, en el que se agrupan el conjunto de ciencias exteriores [culūm al-ẓāhir], que expone propiamente la ley revelada [al-šarīca] y que es común a todos los musulmanes, es el aspecto religioso o exotérico. El segundo, que representa a la espiritualidad o intelectualidad pura musulmana, en el cual se reúnen las ciencias del interior [culūm al-bāṭin], es el aspecto esotérico que toma, en el seno de la tradición musulmana, el nombre de sufismo (al-taṣawwūf al-'islāmī). Cabe decir, que la principal y fundamental de estas enseñanzas del interior, es el método de educación espiritual [tarbiyya rūḥāniyya]. Método que por otra parte y debido a la naturaleza de la época y de la humanidad que la acompaña, esta reservada a una minoría.
﴿وَمَا أَرْسَلْنَاكَ إِلاَّ كَافَّةً لِّلنَّاسِ بَشِيراً وَنَذِيراً وَلَكِنَّ أَكْثَرَ النَّاسِ لا يَعْلَمُونَ﴾ (سورة سبأ, 28)
Pues [a ti, Oh Muḥammad] no te hemos enviado sino para toda la humanidad, como portador de buenas nuevas y advertidor; pero la mayoría de la gente no [lo] entiende. (Azora Saba', 34:28)
La educación espiritual que se imparte en el sufismo [al-taṣawwūf] tiene la finalidad de proporcionar el acceso al conocimiento de la Realidad esencial, universal, inmutable y absoluta [al-ḥaqīqa]. Es el camino o la vía, por excelencia, del conocimiento de uno mismo, el cual, desemboca obligatoriamente, en el conocimiento de Dios.
«من عرف نفسه فقد عرف ربه»
Quien se conoce a sí mismo conoce a su Señor.
... Pues, no existe sino Dios, y nada mas que Él (alabado y exaltado sea).
A menudo se las compara, para expresar su carácter respectivamente “exterior” e “interior”, a la “corteza” y al “núcleo” (al-qišr wa-l-lubb) o también a la circunferencia y al centro.
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